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Épica batalla de la historia Qadesh – Egipto vs Hatti

Épica batalla de la historia Qadesh, uno de los más grandes enfrentamientos de la historia.

“Su Majestad se puso en marcha hacia el norte con su infantería y sus carros y, tras una salida sin problemas, Su Majestad, fuerte como [el dios de la guerra] Montu cuando avanza, atraviesa la fortaleza de Silé.” Así describe Ramsés II su salida de Egipto rumbo a la ciudad de Kadesh, donde se enfrentará a las fuerzas hititas del rey Muwattali. En aquel escenario se desencadenará una de las batallas más famosas de la Antigüedad. Tras un difícil combate, Ramsés se vio obligado a retirar su ejército. Sin embargo, a su regreso ideó una espectacular propaganda que convirtió la batalla en el acontecimiento más trascendente de su largo reinado.

¿Por qué Kadesh fue tan importante para Ramsés si ni siquiera le supuso un éxito militar, sino más bien un motivo de justificación? Para hallar la respuesta es necesario emprender una lectura crítica de las fuentes y situar la batalla en su contexto internacional.

Las dos grandes potencias del momento, Egipto y Hatti, midieron sus fuerzas en un mapa en continua transformación a causa de la rápida ascensión y caída de los estados. Los célebres relieves de la batalla desplegados en los templos egipcios, que tanto han impresionado a modernos y contemporáneos, muestran en realidad el choque de dos civilizaciones en busca de su supremacía.

Sin embargo, tras Kadesh, esos dos pueblos encontrarán como mejor solución al conflicto la vía diplomática. La maquinaria de ambos estados se puso en marcha, y 16 años después firmaban el primer gran tratado de paz internacional, que otorgó más de medio siglo de estabilidad a Egipto y Oriente Próximo.

Batalla de Kadesh en Egipto

Tras los pasos de su padre.

Una de las prioridades de Ramsés fue asegurar su poder en el Imperio. Con ello continuaba la política expansionista de su padre. Las acciones militares de Seti I permitieron recobrar el dominio de la mayoría de los territorios extranjeros cuyo control se había relajado, incluso perdido, tras el reinado de Ajenatón, más preocupado por cuestiones religiosas. La estrella de esta política fueron las relaciones con Oriente Próximo y el control del área sirio-palestina.

Para asegurar sus posesiones en Asia, Egipto se veía obligado a organizar repetidas campañas que le mantenían en un estado de alerta permanente. Esta situación era consecuencia directa del tipo de conquista implantado en la región. La autoridad egipcia se basaba en la relación de vasallaje de los numerosos principados y reinos, que prometían obediencia al faraón.

No existió una verdadera ocupación del territorio, sino más bien un control administrativo desde guarniciones estratégicamente ubicadas. Un cuerpo de funcionarios gestionaba los asuntos económicos y vigilaba el pago de tributos. Sin embargo, la importancia estratégica de rutas comerciales, áreas agrícolas y puertos hacía del equilibrio de poderes en la región algo sumamente frágil. Los acuerdos diplomáticos, característicos en las relaciones de la época, dejaban paso a menudo a conflictos armados.

Las grandes decisiones de Ramsés

La decisión de Ramsés de reemprender las campañas en Asia iba a desembocar antes o después en un enfrentamiento con Hatti, que se encontraba en plena expansión hacia el sur. La primera campaña tuvo lugar en el año 4 del reinado del joven rey, en 1273 A.C Además de asegurarse los principales puertos, su gran objetivo era la conquista del estratégico país de Amurru, entonces importante aliado de los hititas. El ataque tuvo éxito y su gobernante se pasó al bando egipcio. Pero esta deserción comportaba serias consecuencias, puesto que, al romper la alianza que había firmado con el rey hitita Muwattali, proporcionaba a este el pretexto definitivo para una guerra abierta contra el faraón.

Hasta entonces el reino de Hatti se había mantenido en una relativa calma en el terreno internacional, debido a graves problemas internos y a las consecuencias de una terrible peste que diezmó seriamente sus fuerzas. El recuerdo de no tan lejanas guerras egipcio-hititas reavivó un conflicto latente. Ahora Muwattali estaba en condiciones de acometer una ofensiva. Hizo valer las alianzas establecidas con sus vecinos vasallos, lo que le permitió reunir un gran ejército en la Épica batalla de la historia Qadesh.

Así, Ramsés tuvo que regresar a territorio asiático. Su ejército se organizó en cuatro divisiones que tomaron el nombre de los cuatro dioses principales: Amón, Ra, Ptah y Seth. A mediados del año 5 de su reinado, las divisiones salieron de la capital Pi-Ramsés y marcharon rumbo al norte de Siria. Un mes más tarde llegaron al sur de Kadesh, frontera del territorio egipcio. El encuentro con el ejército enemigo tendría lugar a los pies de la ciudadela, lugar idóneo para el desarrollo de una batalla de carros.

El príncipe

Kadesh no era desconocida para Ramsés. Probablemente siendo aún príncipe heredero acompañó a su padre en la campaña que acabó con la toma de la ciudad, que Seti I arrebató al propio Muwattali. Lo que ocurrió en los dos días que duró el enfrentamiento entre este y el hijo de Seti es difícil de reconstruir.

Se trata de una de las batallas mejor documentadas, pero la mayoría de las fuentes proceden del bando egipcio. Si bien ofrecen una detallada reconstrucción, están impregnadas de una fuerte carga propagandística. Las escasas informaciones hititas no permiten contrastarlas. No obstante, pueden recrearse los movimientos principales de ambas tropas.

batalla en egipto Qadesh y Ramsés

Los carros y la infantería hitita y de sus aliados acamparon en la orilla oriental del Orontes, quedando ocultos detrás de Kadesh. La división de Amón, a cuyo frente iba el faraón, fue la primera en llegar e instaló el campamento al noroeste de la ciudad. Cuando las fuerzas egipcias estaban aún organizándose, se produjo el ataque hitita. Estos primero cargaron al paso de la segunda división y de ahí asaltaron el campamento.

Tras una reacción desesperada, dirigida probablemente por el propio Ramsés, los egipcios obligaron al rival a replegarse. Al día siguiente, tras un combate matinal, se decidió un armisticio. En el resultado de la batalla no parece que hubiera vencedores ni vencidos, pero, lógicamente, cada gobernante se atribuyó la victoria. La retirada de Ramsés significó, en cualquier caso, dejar a Muwattali el espacio libre para ocupar el territorio, y la región de Amurru quedó nuevamente bajo su poder. Épica batalla de la historia Qadesh

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